“Muchas familias abrieron sus puertas a personas que no conocían.”

Andreas Deuble en la oficina de la COSUDE de Kobayat en el norte del Líbano.
Andreas Deuble trabajó como encargado de los pagos en efectivo del proyecto de la COSUDE “Cash for Hosting” en el norte del Líbano. © COSUDE

Desde el inicio de la crisis en Siria, el Líbano ha acogido a casi 1,2 millones de refugiados sirios, lo que equivale a un cuarto de la población de este pequeño país. Cientos de miles de refugiados han estado viviendo con familias de acogida libanesas en la provincia de Akkar en el norte del país, una de las regiones más pobres del Líbano. El proyecto de la COSUDE “Cash for Hosting” (dinero en efectivo a cambio de hospitalidad) prestó apoyo a más de 2800 familias libanesas entre 2012 y 2014. En función del número de huéspedes que acogieron, cada familia recibió entre 100 y 150 USD al mes. Andreas Deuble, encargado de los pagos en efectivo de la Ayuda Humanitaria Suiza (AHS), ofrece una mirada retrospectiva.

La COSUDE prestó apoyo a más de 2800 familias en el Líbano durante dos años. ¿Lo considera un gran proyecto?
Se trata de un proyecto bastante grande, pero creo que la calidad es más importante que la cantidad. Al principio, solo nos concentramos en el área de Akroum y luego extendimos el proyecto al área circundante de Wadi Khaled. Esta decisión creó algunas tensiones con algunas municipalidades de la zona porque para entonces había muchas más familias que necesitaban nuestro apoyo. 

¿Cómo respondieron las familias libanesas y sirias al apoyo de la COSUDE?
Evidentemente, estuvieron muy contentas y, aunque se pusieron tristes cuando les dijimos que debíamos poner fin al proyecto, entendieron que no podíamos continuar prestando apoyo de manera indefinida. 

Al concebir el proyecto, ¿no pensaron que los pagos pudieran ser sostenibles?
Desde el principio, estaba claro para nosotros que un proyecto de este tipo, en un momento dado, debe terminarse. Su finalidad es apoyar a la gente al principio de una emergencia. Por lo tanto, no es sostenible y proyectos orientados a más largo plazo deben tomar el relevo. El proyecto “Cash for Hosting” era el proyecto adecuado para un determinado momento. Pero estoy convencido de que paramos en el buen momento. Cuando el número de refugiados se multiplicó por veinte decidimos pasar a proyectos más sostenibles. La COSUDE inició, por ejemplo, un proyecto de rehabilitación de escuelas libanesas que proporcionan enseñanza a niños refugiados sirios junto a los alumnos libaneses. 

Las familias libanesas y los refugiados sirios que acogieron en sus casas, ¿tenían algún tipo de conexión entre sí?
La situación fue diferente en cada área. En Wadi Khaled, por ejemplo, la mayoría de refugiados tenían un vínculo con sus huéspedes libaneses, fuera a través de relaciones familiares o profesionales. De las 1900 familias que apoyamos en Wadi Khaled, solo seis pidieron a los refugiados que se fueran después de cierto tiempo porque ya no podían acogerlos. En la región de Akroum, muchas familias abrieron sus puertas a personas que no conocían. Ello demuestra que en esta área existe una arraigada tradición de hospitalidad. 

En la comunidad libanesa, ¿había resentimiento hacia los refugiados sirios?
Nunca tuve la sensación de que hubiera resentimiento. Se podía oír, por supuesto, a gente que decía que los sirios trabajan por salarios más bajos y quitan empleos a los libaneses. Pero los refugiados suelen hacer trabajos que los libaneses no quieren hacer. 

La COSUDE distribuyó mucho dinero en el marco de su proyecto “Cash for Hosting”, unos 9,3 millones de CHF. ¿Notó que hubiera envidia entre las familias?
En verdad, no. Cuando ocasionalmente afloraron tensiones fue debido al temor de ciertas familias libanesas de no ser incluidas por las autoridades locales en el proyecto de acogida. Entonces reprendían al personal de las municipalidades o incluso a nuestro propio personal por no añadirlas a la lista de beneficiarios. Pero esto solo ocurrió muy rara vez.

Nofa y Abou Hassan, ejemplos de generosidad

Abou Hassan y su mujer Nofa de pie frente a su casa.
Abou Hassan y su mujer Nofa acogen a once familias sirias –más de 70 huéspedes– en el recinto de su casa. © COSUDE

Abou Hassan trabaja ocasionalmente como conductor de autobús y además se ocupa de una pequeña tienda frente a su casa. A pesar de los ingresos generados por estas actividades, Abou Hassan y su mujer Nofa llevan una dura vida desde que acogieron a once familias sirias en el recinto de su vivienda. “Cuando empezó la crisis siria, acababa de construir la casa y algunas habitaciones todavía no estaban terminadas”, explica Abou Hassan. Hoy, dentro y fuera de la casa hay varios adultos y adolescentes sirios. Algunas habitaciones albergan a familias de hasta ocho personas, pero están limpias y ordenadas. Abou Hassan recuerda la llegada de los refugiados sirios: “¿Qué iba a hacer cuando llamaron a nuestra puerta con las manos vacías?”. “No tienen a dónde ir; necesitan nuestra ayuda desesperadamente”, añade su mujer Nora. Cuando llegaron, la pareja ya se ocupaba de diez de sus hijos y utilizó el dinero de la COSUDE para pagar el agua y la electricidad. Abou Hassan ha prometido no desalojar a los sirios a menos que puedan regresar a sus hogares.