Los Alpes

Resulta difícil imaginarse una Suiza sin montañas. La región alpina ocupa gran parte del territorio nacional y se extiende desde el lago Lemán hasta la frontera con Austria. Sin embargo, no es la región más poblada. Los Alpes suizos registran 48 picos con altitudes superiores a 4.000 metros, así como numerosos lagos. El espacio alpino también es el hábitat para muchas especies animales y vegetales. 

La infografía muestra plusmarcas alpinas y subraya el hecho de que gran parte del tráfico internacional de mercancías entre el norte y el sur de Europa transita los Alpes suizos.
Infografía: Los símbolos de Suiza. © DFAE, Presencia Suiza

La región alpina abarca dos tercios del territorio helvético. Es la más grande de las tres zonas geográficas de Suiza. Se extiende desde el lago Lemán en el oeste hasta la frontera austríaca al este. Suiza comparte la cordillera alpina con siete países: Alemania, Austria, Francia, Italia, Liechtenstein, Mónaco y Eslovenia. Todos, incluida Suiza, suscribieron el Convenio de los Alpes que aspira a armonizar las políticas y a promover el desarrollo sostenible. Además, la protección de las zonas alpinas está amparada por la constitución.

La cadena montañosa más alta de Europa

Los suizos tienen algunas buenas razones para enorgullecerse de sus montañas: Suiza es el país europeo que cuenta con el número más elevado de cumbres altas: ¡48 picos superan los 4.000 metros de altitud! La punta Dufour en el macizo del Monte Rosa es con sus 4.634 metros la cima más alta. Más de 1.200 cimas entre 2.000 y 3.000 metros de altitud se encuentran en el cantón de los Grisones. Sin embargo, con una cima por cada 2,5 km2, el cantón de Uri mantiene el récord de la densidad más elevada de cumbres entre 2.000 y 3.000 metros de altitud.

Un emblema de Suiza

Es imposible imaginarse una Suiza sin montañas. Los Alpes llevan forjando la identidad del país desde tiempos inmemoriales y son de gran importancia histórica y geopolítica. Si bien es cierto que las principales actividades económicas se concentran en la Planicie central, no lo es menos que la economía también depende enormemente de las montañas. El turismo se desarrolla en gran parte en esta región. Los numerosos pasos y túneles en los Alpes suizos son importantes lugares de tránsito.

Los Alpes cubren el 60% del territorio nacional. Los bosques abarcan el 23% de la superficie de los Alpes centrales y casi el 50% en la franja sur de los Alpes. Casi todas las superficies arboladas aparecidas entre 1985 y 2009 se sitúan en las regiones alpinas. Solo el once por ciento de la población vive en los Alpes. Las superficies agrícolas son relativamente modestas en esta región del país. Solo ocupan un 20% de la superficie total de los Alpes centrales occidentales, menos del 13% en la franja sur de los Alpes y en torno al 30% en los Alpes centrales orientales.

En los Prealpes y en la franja septentrional de los Alpes se encuentran los lagos de Thun, de Brienz y de Zug, así como el lago de los Cuatro Cantones, mientras que en la franja meridional se ubican el lago Mayor y el lago de Lugano. Hay que añadir cientos de pequeños lagos naturales y embalses, sobre todo en los Alpes. Durante los meses de verano, las cuencas del Rin, del Ródano, del Po y del Danubio se benefician de las aguas que cada año emanan con gran fiabilidad de los Alpes.

Una región inhóspita pero animada

Con sus acantilados abruptos, sus rocas expuestas, su vegetación dispersa y sus temperaturas extremas, la montaña es inhóspita. Y sin embargo, numerosas especies animales y vegetales se han instalado aquí y se han adaptado para sobrevivir en este entorno. El íbice, el milano negro o la salamandra alpina son algunas de las especies emblemáticas de la fauna alpina. Si el edelweiss o la genciana son las flores alpinas más célebres, existen otros vegetales igual de bien adaptados a este entorno más bien hostil. Por ejemplo, los glaciares son el hábitat para uno de los árboles más pequeños del mundo, el sauce enano.

Toponimia

Con anterioridad al advenimiento del alpinismo y del turismo alpino, el valor económico de las cumbres era inexistente, de modo que solo se les daban nombres si servían de punto de referencia. En cambio, los pasos y pastos alpinos tenían un valor comercial, lo cual explica por qué llevan nombres desde tiempos muy lejanos. Muchos nombres se derivan de la apariencia, en particular del color de la montaña en cuestión. Algunas montañas también llevan nombres de alpinistas, científicos u otras personalidades.

Los Alpes suizos son también un lugar idóneo para una serie de plusmarcas:

  • La estación ferroviaria más alta de Europa se encuentra en el Jungfraujoch, en el cantón de Berna, y alcanza una altitud de 3.454 m.
  • La cervecería más alta de Europa está situada a una altitud de 1.600 m en Monstein, en los Grisones.
  • El tranvía más alto de Europa se encuentra a 2.222 m de altitud en Zermatt, en el Valais.
  • El ascensor exterior más alto de Europa alcanza 153 m (en Hammetschwand, Bürgenstock, Bajo Unterwald).
  • El ferrocarril de cremallera más empinado del mundo (inclinación del 48%) circula en el monte Pilatus, en el cantón de Lucerna.
  • El Funicular Gelmer al pie del puerto de Grimsel en el cantón de Berna es el funicular más inclinado de Europa (106%).
  • La ruta postal más escarpada de Europa (28%) se encuentra en Kiental en el Oberland bernés.
  • El glaciar Aletsch en el Valais es con una longitud de 23 km el más largo de los Alpes.