Banca y ramo asegurador

La banca, las entidades aseguradoras y las cajas de pensiones en Suiza ofrecen conjuntamente una equivalencia de 204.300 empleos a jornada completa y generan un 10 por ciento del producto interior bruto. Líder internacional en la administración de activos, el sector financiero asegura también la oferta básica de créditos y servicios financieros para la economía y la población. Los orígenes de la banca se remontan al siglo XVI.

Cajas fuertes en un banco
© DFAE, Presencia Suiza

La banca es uno de los principales pilares de la economía suiza. En el año 2018 se elevó el valor añadido del sector a unos 33 mil millones de francos, el equivalente del 7 por ciento del producto interior bruto. Si se agrega el valor añadido de las compañías aseguradoras, el sector financiero aporta un 10 por ciento al producto interior bruto de Suiza.

El número de empleados en equivalentes a tiempo completo se elevó en 2018 a 204.300, de los que 105.000 corresponden al sector bancario. Además del valor añadido directo, la banca suiza, heterogénea y regionalmente diversificada, proporciona una oferta básica eficaz de créditos y otros servicios financieros para la economía nacional y la población.

Suiza es una de las plazas financieras más importantes del mundo. A finales del año 2017, la banca suiza era líder mundial con una participación del 27,5 por ciento en la administración transfronteriza de activos. En el año 2017, los activos administrados por bancos suizos ascendieron a 7.292 mil millones de francos, siendo la mitad de procedencia extranjera.

En Suiza existen 253 bancos (2017). Solo UBS y Credit Suisse, los dos grandes bancos internacionales, alcanzan una participación del 50 por ciento en el mercado bancario. El 50 por ciento restante recae, principalmente, sobre los 24 bancos cantonales, los bancos extranjeros, las entidades del grupo Raiffeisen, los bancos bursátiles, los bancos regiones, las cajas de ahorros y los bancos privados.

Orígenes y desarrollo 

Los orígenes del negocio bancario en Suiza se remontan al siglo XVI; pero no es hasta después de las dos guerras mundiales cuando Suiza se convierte en un importante centro financiero a escala internacional. La estabilidad, la neutralidad, la fortaleza del franco suizo y la introducción del secreto bancario en el año 1934 fueron algunos de los factores que contribuyeron a una afluencia constante de capitales provenientes del extranjero. La segunda mitad del siglo XX fue para la banca suiza un período de fuerte crecimiento. Entre 1980 y 2005 crecía un 3,5 por ciento anual el valor añadido de la industria financiera, mientras que el crecimiento de los demás sectores económicos solo alcanzaba el 1,3 por ciento.

En los años 2007 y 2008, también los bancos suizos acusaban fuertemente la crisis financiera. Reformas internacionales para mejorar la estabilidad y la transparencia de los mercados financieros (por ejemplo, la reforma Basilea III o el intercambio automático de informaciones) favorecieron la reorientación de la plaza financiera helvética. La rápida introducción del régimen too big to fail (demasiado grande para quebrar), así como la adhesión de Suiza a los estándares internacionales tienen por objetivo garantizar un futuro exitoso a la plaza financiera. Suiza sigue siendo uno de los centros financieros más importantes del mundo gracias a una moneda estable, su estabilidad política y su alta seguridad jurídica.